Oscar Luis Chaves
En los últimos días hemos escuchado mensajes contradictorios: por un lado, se habla de posibles rebajas tarifarias en 2026; por otro, ICE advierte que necesita incrementos cercanos al 40% para cubrir sus costos. ¿Quién tiene la razón?
La respuesta no está en promesas de corto plazo, sino en reconocer una verdad incómoda: la electricidad no es un bien estático, es la columna vertebral de la transición energética y de la economía digital.
Lo que se pierde de vista
El análisis de Trinomio ESG-Energy Finance muestra que estas discusiones inmediatas ignoran el trasfondo estructural:
- La transición energética requiere inversión sostenida en solar, baterías y redes inteligentes.
- El ICE debe mantener plantas envejecidas mientras invierte en nuevas capacidades.
- La volatilidad climática (El Niño/La Niña) afecta el CVG y hace inviable basar expectativas en simples rebajas temporales.
Energía: el nuevo “property” de nuestra era
- En la era agrícola, el valor económico estaba anclado en la tierra.
- En la industrial, en el capital y las máquinas.
- Hoy, en la era de la inteligencia artificial y la automatización, el verdadero property es la energía.
Sin electrones abundantes, limpios y confiables, no habrá productividad, competitividad ni bienestar social.
Nuestras proyecciones, bajo escenarios STEPS (Stated Policies Scenario, ≈1% anual) y APS (Announced Pledges Scenario, ≈2% anual), muestran que la T-SD (tarifa oficial de ARESEP que regula el precio del kWh en Costa Rica) tenderá a incrementarse de forma sostenida. No es una mala noticia: es una señal de que el país está financiando su camino hacia la descarbonización. Forzar reducciones artificiales puede poner en riesgo las inversiones críticas para garantizar seguridad y sostenibilidad en el sistema eléctrico.
Una tarifa que sube no es un castigo, es una inversión
Nuestras proyecciones muestran que bajo escenarios internacionales:
- STEPS (prudente): las tarifas tenderán a crecer alrededor de 1% anual.
- APS (ambicioso): el crecimiento se acerca al 2% anual, reflejando mayor inversión en solar, baterías y redes inteligentes.
Ambos caminos tienen algo en común: la tendencia al alza. Y eso es positivo: significa que Costa Rica está financiando su transición energética.
Forzar rebajas artificiales puede sonar atractivo en campaña, pero pone en riesgo las inversiones necesarias para garantizar un sistema estable y descarbonizado.
El verdadero riesgo: negar el supply shock
La inteligencia artificial y la electrificación están generando un shock de oferta positivo: más capacidad productiva y más oportunidades.
Pero este shock puede frenarse si no aseguramos suficiente energía.
La decisión política de “abaratar” sin fundamento económico no solo es insostenible, es una amenaza al futuro de la productividad nacional.
Mensaje a los actores clave
- Usuarios: una tarifa creciente es la garantía de seguridad y confiabilidad del sistema eléctrico.
- Cooperativas: necesitan contratos EaaS con cláusulas dinámicas para reflejar costos reales.
- Inversionistas: buscan PPAs flexibles como activos de resiliencia.
- Reguladores y políticos: deben sostener el mensaje con honestidad: tarifas al alza no significan ineficiencia, significan inversión en el futuro.
Escenarios de adaptación de costos para la descarbonización
Para entender mejor hacia dónde puede evolucionar el precio de la electricidad en Costa Rica, veamos dos trayectorias:
Escenario STEPS (prudente):
Es como cuando los precios del supermercado suben muy poquito cada año (≈1%). Representa lo que pasa si el país sigue con las políticas actuales. Traducción: las facturas de electricidad subirán lentamente, acompañando los costos de mantener el sistema funcionando.
Escenario APS (ambicioso):
Aquí los precios suben más rápido (≈2% anual). Es el camino que sigue si Costa Rica cumple con todas sus metas de descarbonización y acelera inversiones en paneles solares, baterías y redes inteligentes. Traducción: las facturas de electricidad suben más, pero a cambio tenemos un sistema más limpio, seguro y preparado para el futuro.
Costa Rica no puede tratar la electricidad como un tema populista.
Una tarifa que sube gradualmente es la señal de un país que invierte en su soberanía energética, en su competitividad y en su futuro.
La electricidad no es un gasto que hay que contener: es la inversión que multiplica prosperidad.
👉 La pregunta es clara:
¿Queremos tarifas artificialmente bajas hoy, o inversiones sólidas que garanticen energía abundante y prosperidad mañana?

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